(Un cuento de san Xoán de Louredo, Cortegada, Ourense)
El cruceiro de O Tabolado, también llamado de Refexón, es uno de los puntos de interés histórico del pueblo de Louredo. En una nota posterior me ocuparé de algunos datos, aquí os comparto un cuento relacionado con él, un fragmento de la tradición oral de los vecinos.
Allí, en el cruceiro de O Tabolado, se encontró un vecino con el demonio y este le recomendó un acto de fe… de fe cristiana.
Ya lo contaban los padres de mis padres, señalando, incluso, el lugar donde esta historia sucedió. En los tiempos en que los louredeses bajaban a Remuíñoa moler el grano del maíz, sucedió que un hombre, cargado con su saco, se encontró a otro, con un pequeño fuego que lo calentaba. Eran tiempos en los que se cargaba con el fruto de la tierra y el trabajo de los labradores, llevándolo desde las casas hasta los molinos de la zona del Inquiau, al paso del río Arnoia por el ayuntamiento del mismo nombre. El camino, en descenso, era una posible vía romana, y había sido recorrido por el padre Sarmiento en el s. XVIII.
Le llamamos Refexón (Refoxón en los mapas) y comienza en un cruce de senderos, donde un sencillo crucero bendice a cuantos le dedican una callada oración. El caso es que el vecino de Louredo iba con el saco a la espalda y pasó ante el cruceiro y el hombre de la lumbre como quien pasa delante de un gato. Unos pasos más allá escucha que el hombre le dice: oye, ya que no me saludas, por lo menos saluda a este que tengo al lado (refiriéndose al cruceiro).
No cuenta la historia si el hombre siguió tal como había entrado, pero sí que, una vez regresado de moler, buscó los restos del fuego que calentaba a aquel misterioso hombre… Y no los encontró. Por lo visto era el demonio que, bajo forma humana, merodeaba el pueblo aquella noche. Descansando del camino y buscando calor ante el relente de la noche, había aprovechado para lanzarle al despreocupado vecino un pío recordatorio.